Una semana hace que llegue, y no quiero marcharme. La gente me teme. Soy el Levante.
Me divierto despeinando a las palmeras. No les queda otro remedio que aguantarse, a las pobres, con su peinado afro alborotado. ¿A donde van a ir? No pueden volar como yo, ya quisieran ellas poder moverse al menos.
Se tienen que quedar ahí, solo les queda soñar que estan en otro lugar, tal vez en un oasis en mitad del desierto, dando sombra y cobijo a extenuados caravaneros. Alimentadas por la fresca agua de ese pozo perdido, milagroso y salvador. Viendo pasar dromedarios y camellos cargados de ricas telas y exoticas mercancias.
Despues de visitar a mis amigas datileras, me doy una vuelta por el barrio de estrechas callejuelas y recoletos patios. A ver como andan los geranios y claveles, los zarandeo un poco, para que se despabilen, que los veo muy adormilados en este calor estival de las cuatro de la tarde, con este sol que no es sol, más bien es fuego que desciende del cielo.
Ya despiertos, bostezan y dejan caer rojos pétalos. -¡Que lástima!- piensan- con lo ricamente que estaba yo durmiendo la siesta. En mis sueños me veía trasplantado de esta maceta a un amplio jardín junto al mar, donde podía estirar mis raices todo lo que quisiera. Y, además, yo ya no era yo, era un drago enorme y centenario.-
Ya ves, que cosas se sueñan a las cuatro de la tarde, que hora más tonta. Pues dejo el barrio y bajo a la playa, que se esta más fresquito. Le daré conversación al mar, este si que sabe y que suerte tiene que todos los poetas le escriben versos, a ver cuando alguien me escribe a mi alguna cosita.
¿Y que tal andamos Don Océano?- le pregunto a modo de saludo.
Pues ya ves hijo, andar más bien poco, mi naturaleza acuatica no me lo permite, eso para el que tenga piernas-me contesta
Quiero decir que tal está- le aclaro
Pues mojado y salado. Y además un poquito "jarto" de tanto personal como hay en la playa. Que no dejan de venir ni aún estando tu. Sabiendo lo "pesao" que te pones metiendoles arena en los bocadillos de tortilla. - me contesta un poco mosqueado.
¡Ja ja ja!, si es verdad, lo de la arena, ¡eso si que es divertido!- le respondo riendo
Pues a mi ya no me hace gracia, que es siempre la misma historia.-me explica- Prefiero la noche cuando todos se van, y el sol viene a dormirse aquí en la orilla. Y nos quedamos solitos y tranquilos. Tan solo con la compañía de la luna y las estrellas, pero ellas se portan bien y estan calladitas. De vez en cuando veo pasar alguna fugaz, entonces sueño que soy una de ellas, que la gente piden deseos cuando me ven pasar y que viajo lejos, conociendo nuevos mares y nuevos universos.
Otros mundos, otras tierras, otros espacios.
Pues si, todos quisieran ir a otro lugar y estar en cualquier parte distinta de la que estan.
Seguid soñando amigos. Que yo no sueño, yo voy donde quiero.
Yo soy el loco viento, el travieso, el que te despeina y te zarandea, el que fastidia tu dia de playa.
Envidiadme. Soy libre.